lunes, 18 de enero de 2010

Baco enfermo

Cuando hay luz
detrás de las estrellas de cartón
brillante
las cosas son como
botellas rotas,
pérdidas rápidas.

No es gracia de leche caliente
o bravo hombre de libros y
rosas usadas lo que
invita a detenerse en las noches
de Caracas.

Las tronaderas de las aceras
llaman a los fieles al servicio cotidiano
de correrse de honestidad,
desdibujarse en amor.

Las cabezas contra el concreto
zumban como terrones de azucar
y callar nombra a la costa
rancia,
a la que se delata dulce.

La tristeza
con menos cuerpo que esperanza
mira caer
la luz bajo la tarde,
la sombra sobre la tierra
y el agua que corre pútrida
por las venas.

Y si la noche se opone
lucharemos contra ella
y haremos que nos obedezca.

martes, 8 de septiembre de 2009

Restas del mar

En la hora en la que estamos
cogiendo sólo con las manos,
sólo cogiendo, solos cogiendo
como quien siempre tiene sed,
llora el techo y comulgan los arcoiris,
las gallinas se ponen a declamar Elliot.

Verso
de ramas que se van derritiendo
sobre las calles.
Extensión de vidrio enfríado ya
por el tiempo exclusivo
de lo que puede volar.

El libro querido y las quimeras
se quedaron llenas de piel,
el nunca escrito lo cacareaba en la ventana
y lo celebraba en la bolsa de comida rápida
pudriéndose sin fe que la justificase.

Las piedras rezaban
y los ojos no cesaban de ser comidos
por las mujeres que peleaban con los cuervos.
Porque de noche
el azul no era nuestro:
Ácido,
el mar era ácido.

viernes, 14 de agosto de 2009

Revolver

Qué cosa más curiosa es quedarse de pronto sin nada qué decir. Agrada a la piel oir el pensamiento hecho palabra, la palabra escrita u oral, la hechura de realidad cuando lo que se expresa es el estado más próximo a aquel que es honesto y para el cuál no encuentro todavía la palabra justa al español.

Ser, como por casualidad, por error es estar un poco muerto. Parece estar un poco muerto. Es haber estado un poco muerto y tener ganas de vivir pero haber olvidado como llamar a las cosas vitales. El asunto verdaderamente importante es que, sin importar cuan innombrables nos sintamos siempre volvemos; hay un revolver que es necesario a toda cosa humana y está en la esencia de la caricia, del consuelo.

De pequeña, siempre antes de dormirme, inventaba historias de vidas alternas a la mía. Eran patrones de felicidad que venía del asco y del error, siempre extraordinaria, siempre ajena y sin embargo, de alguna manera, siempre reconfortante. Mis noches se iban al dominio del inconsciente con la premisa de la esperanza estampada en las espaldas, siempre intentando convencerme, me parece, de que lo que soñara, por feliz que fuese, podía hacerse realidad.

Pero claro que no.

Como siempre en cualquier proceso vital consciente se presenta la oportunidad de cesar la propia existencia y la pequeña diatriba que lo acompaña: terminar con todo implica también perderlo todo; esto es, no hay posibilidad de volver a ningún lado. He vuelto a soñar con esas vidas ajenas, ah, las ilusiones tienen nombres y apellidos, lamentablemente. Y ahora no pienso o, para decirlo mejor, no sé qué es lo que pienso. Quiero, dos veces, pero a la vez me retracto de tener cualquier voluntad. Ni siquiera presupongo la fuerza de la inercia, gajes del oficio; y es que la realidad, cuando se es innombrable, tiende a reducirse a una sola mezcla de percepciones enrarecidas por la cotidianidad y su imposibilidad para lo extraordinario cuando se está solo.

Por ahí debe estar el asunto del revolver, volver a buscar algo que se quedó, la palabra justa para nombrar el estado reconocido del ser... Lo humano parece, en este sentido, terminar definiéndose con el concepto de complicidad. Últimamente he tenido muchas pesadillas.

domingo, 24 de mayo de 2009

De latidos, concatenaciones y otros fundamentos religiosos

Da capo.

Estas últimas semanas han estado signadas por la lluvia. Acá en Caracas los calendarios llevan escrito a manera de nota al pie de página, en fuente Times N. R. tamaño cuatro y en ruso u otro idioma de alfabetos no occidentales la siguiente inscripción: "El frío viene, el calor se queda. Hay agua pero se estanca. La ciudadanía se convierte en una sopa de letras próxima a enfriarse."

En mi casa (porque oh silva a los dioses que feroces me han dado su gracia. De noche tengo casa.) Han estado entrando cigarras o cigarrones o como sea que se llamen esos bichos enormes que se la pasan entonando el Do fatigado de estas épocas color, acorde con la fábula y paradójicamente con respecto al dicho popular, de hormiga.

La religión se destartala por estos días, la gente comienza a desperezarse de las festividades comunes y se prepara para el solsticio de verano y las tres-cuatro-cinco de la tarde eternizadas, no tanto en el trópico como en los paises con regimenes estacionales, pero eternizadas al fin. Algunas personas se desesperan con esta aparente inercia entre fría y caliente, rara, como un limbo y tiene tentaciones raras.

Hoy, por ejemplo,

quise salir a pasear por las calles

y con un cuchillo de mango verde

(primera gaveta, la que no tiene tirador)

matar a toda persona

que no tuviera los ojos azules.

Cordura: mantener siempre un secreto. Tener un objeto de morbo guardado para lo nocturno. Hacer de lo solar una espera(nza) de la saciedad de ese morbo. La noche. No busques cordura en la Noche, búscala en ti mientras la noche se pasa. Aquellos ciudadanos (es decir, los que vivan en compañía) que padezcan alteración de los humores con tendencia hacia el exacerbo del humor melancólico deben seguir las siguientes indicaciones: nunca quedarse completamente solos, aparejarse un lugar de la estancia en la que puedan acumular objetos inútiles (basura, artículos sucios, ropa sucia, papeles rotos, poemas ajenos), requerir que se les lea fragmentos de textos en prosa o verso libre y, finalmente, procurar tomar sol el mayor tiempo posible; no obstante, esto último siempre debe hacerse bajo un árbol o artificio semejante que procure una sombra moderada y el melancólico debe intentar, durante estos periodos solares, dormir siesta.

Más o menos por ahí iba el lío del psicoanálisis. Ahora bien, las religiones participan de la idea de la cordura como estado de oposición ideal a esas tentaciones malsanas. Sin embargo, las religiones más modernas han tomado como punto de partida un concepto algo extraño, dirían los gentiles "daemónico": la esperanza. No versaremos sobre este tema en específico porque en mi casa, desde hace dos días, la esperanza tiene matices de tabú y de "mal" en el amplísimo sentido que se le quiera conferir al lexema.

En mi casa he optado por una variante de la religión que recordé hace poco: la música. Un compañero me regaló una flauta con la que estoy, sin quererlo, convirtiendo en mártires y santos a mis amigos más dados a la compañía. Es una flauta especial; tiene grabadas las iniciales N.B.

Quién habló de "Magia per N.B"

Por lo general la música desdistancia a las personas, hace ciudadanía

pero no como sopa fría (Nótese la pobre Mafalda de Quino).

La música propone latidos

y deja a la voluntad

ser.

Esto es,

música (ritmo, notas, armonía)

es exquisitamente inextricable

y, como tal, motivo y a la vez

consuelo (incluso una medio solución)

de las cuestiones religiosas

como el horror.

Variación de "La pulga y el piojo". Popular. Venezuela. Andante

Susana y la cosa

se quieren marear

pero no lo hacen

por falta de Pan.

Respondió el cigarro

desde el cigarral:

"hágase la mar

que yo pongo el pan"

Ya todos bien ebrios

en el cigarral

tocabanse las manos

llora

ndo su mal.

Insinuó Susana

desde el cigarral:

"Cosa quédate

que el Pan es real"

Y la cosa ebria

de tanto marear

mató al cigarrito

y comenzó

a callar.

Al fine.

Mañana tengo examen de teoría literaria. Estoy muy molesta porque no tengo acicate para el estudio de las formas narrativas y una que otra licencia poética. Soy tonta, no concateno, ando metida en mi época hiper-temporal, estoy medio enferma del estómago y hace calor. No he tocado la flauta porque me recuerda a cierto par de ojos azules y otro más de castaños que duelen del alma al pie. Para mí todavía hay un Sol negro y gigantesco entrometiéndose en mis cosas de Susana a través de la ventana. Ese Sol negro es espantoso, no nos deja dormir. Ni hablemos de esas ocasiones en las que sale de día y los melancólicos empezamos a quejarnos de dolor de vientre.

En la universidad, para colmo de esperanzados, arrojan bombas lacrimógenas, como si la gente no pudiera por sí sola llorar las injusticias políticas (que, al cabo, son siempre tan relativas como para llorar por ellas). Movimiento, oposición desesperada a la inercia, está lloviendo mucho últimamente, en la universidad se intuye con mucha fuerza la sopa, el olor de abuelas al mediodía.

Y andamos medio locos. Por esto casi no sé la terminología que usa Propp para el análisis del relato, ni termino de comprehender el por qué Barthes insiste en funcionalizar la palabra prosáica. El limbo debe ser un lugar parecido al salón en el que presentaré el examen de teoría mañana. A las cuatro de la tarde; a las cuatro en punto de la tarde. En el aula 201 de la escuela de Letras de la UCV.

"Para el horror no hay solución, sólo consuelo."

Al final, esta parte de la religión, la que me acompañe mañana, se llamará "Suerte", así; a secas, no sea que por confusión solar le de por ser mala si la llamo buena; después de todo, algo estudié.

Dd.

viernes, 15 de mayo de 2009

Esperanza

- ¡Oh muertos en la gracia de Dos! Por la paz que, según creo, esperan todos ustedes, díganme por dónde es el camino más certero para ascender a la montaña; pues al que más aprecia el valor del tiempo le es más desagradable perderlo y además sufrirlo en una angustia que, sin dejar de tener un resto de de esperanza, es siempre pánico.

Como aquellos seres se detuvieron inquietos al notar que detrás de mí se desplegaba la estela sombría de los vivos, yo resolví consolarlos de este modo:

- Sin que me pregunten nada, les digo que esta que aquí ven es, en efecto, un cuerpo vivo; y por eso impide la luz del Sol. El Sol de los vivos suele ser negro; así, espero que excusen mi decoloración tan impropia. ¡Pero, por favor, no se asusten! Crean en mí cuando les digo que si trato de alcanzar la cima de esa montaña es por motivo de una virtud celeste, casi azul.

Los que estaban muertos, esto es, los otros; parecieron tranquilizarse y ruborizarse bajo sus capuchas larguísimas. Yo, tan acostumbrada como estaba a la luz oscura, a la caricia tenue del rayito desasombrado, no pude ver sus caras pero distinguí el rosa glorioso desplegándose alrededor de ellos. No obstante, su caminar rítmico y más bien lento delataba una carencia musical, me recordaba a cierto relato llamado "Antífona"(1) y entonces comencé a cantar.

- Tome Coca Cola (Pp.)

Y ellos, asombrados al fin, se dieron cuenta de que tenían sed. Se volvieron sobre sus pasos con lentitud más no sin antes señalarme un punto concreto del sur. Uno de ellos me dijo:

- El problema de los muertos es que no encontramos hielo ni cosa que enfríe la bebida. Caliente, bien lo sabes, no hace más que aumentar la sed, sobre todo si se trata de música. Pero ve tú que te ves enfermo del todo, pues el mal que te aqueja no menguará tu fuerza y voluntad. Aquella que te señalo no es montaña ni está hecha de tierra; es más bien una mujer de cuerpo, vacía de adentro, y la esperanza le va bien para congelar su cima y calmar tu sed de luz, ah, de azul...

Yo procuré agradecer con una caricia pero aquel ser era etéreo como el propio aire. Tres veces lo intenté y tres veces la bondad de los brazos, que siempre es demasiado larga, fue en vano. Entonces, grotescamente encorvada, coca cola en mano, me dirigí hacia la montaña que se insinuaba sensual, desnuda de corazón y como de mentiras graciosas.

___________________________________________

(1) "Antífona" José A. Ramos Sucre

Para más detalles lean "TRILCE" de César Vallejo.

Y visiten mi metroflog n_n

Dd.

miércoles, 29 de abril de 2009

Un toque... Aproximación egoista a Idea Vilariño

Hubo una vez, entre poetas modernistas, vanguardistas y todas esas cosas - llamémoslas raras, por no calificarlas de extrañas y darles la manito con confianza - con las que nos boquiabiertea Camila Pulgar, (hermosa hasta el exabrupto), en las clases de literatura latinoamericana II; que leyendo un prólogo

un estudiante de letras

se cruzó con una escritora, apenas nombrada pero

demonios...

se llamaba Idea.

Y el editor, probablemente igual de alarmado que el estudiante, había buscado, y además descrito en el prólogo ajeno, el motivo de un nombre tan escandaloso para una persona y encontró que los progenitores habían concebido felizmente cuatro hermanitos para Idea: Poema, Azul, Numen y me extraña no recordar ahora el nombre del cuarto. En fin, es claro que los papás sabían algo... Aunque no se sabe bien de qué, o eso te enseñan en la carrera de Letras en la Universidad Central de Venezuela.

Hay que ver esto de querer matar el tiempo
Literalmente. (Hagase el egoísmo y la luz se hizo).

Yo, embobada por la magia de los nombres, me fui a dormir esa noche con Idea en la cabeza. Los poemas que habría escrito y las peleas con los hermanos: "¡Numen, deja de molestarme con esa luz!" o "¡Azul, vete a colorear a otra parte!" y esas cosas cotidianas. Luego me levanté, la gugleé y encontré cierto poema que, bueno... Que necesito transcribir acá sin mucho aspaviento porque, a decir verdad, me produce un cierto y casi insoportable terror:

El mar no es más que un pozo de agua oscura

El mar no es más que un pozo de agua oscura,
los astros sólo son barro que brilla,
el amor, sueño, glándulas, locura,
la noche no es azul, es amarilla.

Los astros sólo son barro que brilla,
el mar no es más que un pozo de agua amarga,
la noche no es azul, es amarilla,
la noche no es profunda, es fría y larga.

El mar no es más que un pozo de agua amarga,
a pesar de los versos de los hombres,
el mar no es más que un pozo de agua oscura.

La noche no es profunda, es fría y larga;
a pesar de los versos de los hombres,
el amor, sueño, glándulas, locura.

Dd.

lunes, 27 de abril de 2009

"Buscando tierra epifánica"

Mañana tengo examen de lingüística.
Tengo examen de lingüística.
Y examen de lingüística.
Y.
"¿Cómo puede la conjunción 'y' convertirse en mi problema?"

Me aterra pensar que he vuelto a mentir, aunque no lo haya hecho aún, me creo que estoy mintiendo y el verbo se hace carne. Además de la carne, últimamente me aterra volver a estar espantósamente sola, igual que antes de la literatura. Dayana me escribe al facebook, respondiendo a mi obra maestra en el estatus "Necesito sexo" que ella necesita amor; yo me hincho de realidad y le contesto que Eso no existe y Dayana, pobrecita, me contesta con un día de amigos y novio-amantedeBukowsky de por medio: "Yo sé".

David acusa mi soledad con no sé qué reproche de ojos hacia arriba delatando esperanza y pretende no herirme con sus comentarios: "Sé que estarás bien. Eres de una naturaleza mucho más fría y cínica que yo."

Y.

Yen no sabe cómo
escribir.

La buena noticia: encontré mis lecturas de teoría literaria. Las necesito para tener buenas notas en lingüística. El universo andaba mal con mi memoria y creo que tenía que ver con un asunto de hermandades lontanas ma non tanto.

La mala noticia: no se me quita la sed. No me sé despedir con la boca dulce. Se me acabaron las pelusas del ombligo. Los cerdos tienen gripe humana o los humanos tienen gripe de cerdo, en cualquier caso, la diferencia es el uso de cobijitas en las camillas del hospital.

Y todo lo que hago de pronto es una "pendejez", una "pendejez" y una "pendejez". Cáncer, Cáncer, Cáncer. Todo va tres veces para que sea cierto.

Mi bisabuela firmó siempre sus cuadros como "Rosa de G."

No es necesario que afirme la continuidad absoluta
del grotesco a través del tiempo y los poetas

Y,
no es necesario tampoco que recalque la espiral
en esto de viajar(se).

Hace mucho frío
en casa de mi madre
pero nadie se ha muerto

todavía.

Y.

Hay un cansancio que brilla
así de triste.

Y.

Todo queda todavía por decir: mañana tengo examen de lingüística; pero, como dije antes, eso no es lo que me aterra. La cosa es que hacer tierra, cuando hay caricias de por medio, es inevitable y lloroso, mentiroso, dulce, literal, esperanzado, un poco menos cínico de lo que parece, humilde, muy humilde, silencioso, incluso mortal, brillante y

enteramente

incompleto.

Dd.