domingo, 25 de enero de 2009

Verde ma non troppo

"¿Cómo podía alcanzar más gloriosa gloria que enterrando a mi hermano?"

Hay algo por ahí, entre la verde, la maga cerveza y el mar; por ahí venden pocetas y esas cosas que hacen de la casa un lugar menos honesto. En la casa está mi hermano tocando el violín. Y. Lamentando su suerte. Mi hermano tiene el vicio curioso de insistir en distancias, de enamorarse de promesas que tienen lengua de serpiente, manos de serpiente (porque las manos no son capricho humano) y tiene el hábito malhadado del sepia. Deja ese gustito a cosa suave en la boca cuando abraza, supongo que es por lo de ser músico, pintor y maltratado escritor. Mi hermano es frío y retornable, esto es, calma la sed y es bueno para el ambiente

Hace unos días hablábamos y la conversación se puso curiosa, sólo quería perpetuar la gloria poniéndola acá, reiterando el motivo de tierra, cosa de vida, en fin.

- Hermano: Hace... bueno, hace toda mi vida que pasó eso. ¿Sabes? Antes de Nagini, antes de Nessa, antes de María, antes de Lorena...

- Yo: Qué curioso como mides tu vida hombre.

- Hermano: ¿cómo? ¿Con el dolor?

- Yo: ¡No! Con las compañías.

- Hermano: Valga la redundancia.

Dd.

lunes, 12 de enero de 2009

De la coca helada

En prestíssimo.
Todos los negros se parecen / desde el trémolo primigenio que se coloca en amor / desde los pasillos en los pianos. / Escapar desde cuando, cuando tiempo es un lugar / lleno de piel / lleno de piel / por aquello del leit motiv. / Convenimos en la licencia de tener sed, / Hablamos mal y pisamos la grama. / Hacemos latido / relamido. / Soy un adverbio con queso. // Hasta que nos sorprendamos de aguantar, / hasta que la nausea acabe en vómito / hasta que los días estén coronados con nombres nunca nuestros / hasta que el tiempo le gane a la distancia / y todo vuelva verde / verde / por aquello de buscar llenura en una ventana. // Soy un cubito de hielo. / Y cuando menos lo esperas / soy calentamiento global. // Porque de un árbol de dos ojos / solo puede salir una nueva forma de respirar. / Armonía intrincada / de los silencios / con las raices hacia el cielo.

domingo, 11 de enero de 2009

Intervención (de La perfección) en piano súbito

Luego de sostener
connotar y dolerse de manos silentes de aire
y no sé qué (bis).
A-bruma-dora(mente).

"debiste saberlo

te lo dije
te lo dije y eso basta no lo hare mas" (No es aire pero...)

De todo aquello que quedó
eres lo que más me costaba esperar.
Y te llamas Pero, te llamas Por qué.
El desprecio escondido
de no seguir estando lejos.

"ok'
".
.
.

"k t imxta

bah
ptm"

Correcta(mente).

"no lo vulevas a hacer (que duele)

no lo vuelvas a hacer (Pf)
porfavo (de mil puntos sin camino)
porfavor (Perfección era otra cosa, siempre de Ella)
gabriel (Y de su cuerpo nació la Música)
porfavor
no porfavor (Tan-tán)
puedes estar conmigo
pero no te metas en mi vida" (Y trece pájaros muertos en una mano)

"dios dios
dios"

En nombre de la Verdad,
lo que se quedó
y lo que nunca se vió.
El nombre de lo que se tiene a cuatro manos
entre los dedos:
correrse dulcemente
hacía un lado. (Sol que nacía y moría)

Siempre fue de Ella.

Callada(mente)

"ya te estoy hablando
eso es lo k keiras no'

""okis okis

hlabemos"

Y fuertemente atados
en uno y en otro comenzaron
las exactitudes aterradoras
a conocerse
y se dolieron de tan color
de salida.
De tan loca
y de tanto quedarse juntas.

"lo siento, estoy muy confundida y paso por muchas tonters y problemas estupideces...y siento que"

(solo empeoras las cosas).

viernes, 2 de enero de 2009

De la magia verde

Y de la maga, de la naga,
de la (mala) suerte mientras duermo
mientras mejor tendrías que estar durmiendo nena:
chupa mi pene vegetal.

Magía per N.B:
"Entonces es que estoy verdaderamente, verdaderamente lejos
y un río de agua ardiendo pasa en lo oscuro?
Ay cuántas veces eres la que el odio no nombra,
y de qué modo hundido en las tinieblas,
y bajo qué lluvias de estiércol machacado
tu estatua en mi corazón devora el trébol."
Y todo lo que viene a partir
de lo que cuece y la muerte
de mujeres más cercanas.
Entonces es que tengo una maldición aguda
en los ojos, en las manos
y cada gota de agua que no merezco
es mi nombre:
Magia.
Del nombre de la legua,
de la música: quello qui trova.
Ci trovaremo. Io prometto.
La Luz (a) y en pagano
está en Sol
aunque esté en Perú, aunque sirva
para pagar la cama donde no nos acostamos
donde tenemos a la (des)esperanza
des - eada, des - hauciada, des - compuesta.
Donde coges sin ganas.
Y donde te olvidas que la vida está aquí.
Donde insistimos, insistimos
sin saber por qué.
Soy carencia,
reverbero de la ausencia
soy destapado de camino, dulce sexo barato.

Dd.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

En otras palabras

Sé que suelo ser críptica en mis escritos; incluso, si es que tal cosa se puede decir, tiendo a serlo mucho más en la poesía. Hay una razón: no sé qué hacer con una cosa que camina, duerme, come, respira, defeca, llora, siente asco, se siente sola y todo eso sin querer, como por hacer algo.

Intento, lo hago lo mejor que puedo, explicarme porque así me lo exije la tenencia (y la querencia además) de lo ajeno. Odio estar necesitando cuerpos, odio no saber nombrarlos, odio que su mismo nombre "pánico" signifique "aquello que se desconoce". Sí... Mis conatos son muy somáticos, de eso que llaman cuerpo, lo indescriptible, de lo que no se habla, el último secreto. Quizá una prostituta podría hablar con la verdad de un cuerpo archiconocido no sólo por ella sino por las caricias habituales y más bien poco deseadas. Dice Rayénari López en un poema "las putas no pueden escribir historias de amor" y me parece que es Onetti quien dijo en una entrevista que "las mujeres honradas no tienen historias". Bueno, pues ni soy prostituta ni soy mujer honrada al entero, ando por ahí con nauseas todo el tiempo y friego la paciencia de mis congéneres con las manos que bien podrían llamarse una Quiero y la otra Quiero. Las manos nombran en lo oscuro, dicen por ahí, así tocar es hacerse un camino donde lo demás es confuso. Pan, dios del cuerpo, manos, terrores ventrales viejísimos.

Pues bien, aunque a mis historias, me diría un profesor, "les falta carnita", bondades de la metáfora literal, supongo; esta vez quiero describir dos manos cansadas, desgranar el "aquello" de la tarde que estuvo en casa, llorar, reiterativamente, sobre el cadaver de la misma imagen vieja de la descompañía y de la presoledad. Y he dicho: "Parece que dos / es siempre suficiente / para escuchar un corazón / donde terminan las mangas cómplices". Siempre hablando en Fa. Qué horror. Como hablo desde la compañía musical, nadie me entiende. Y los que entienden pues no hacen esto de leer; más bien andan por ahí entrelazando dedos en divertimentos. Tengo un mes sin salir de casa y la vida debe andar por ahí fuera, en otra parte. Para los próximos escritos invocaré a Mnemosine y le pediré que retire sus favores. Hablar desde el olvido es deshacer cuerpo, ahogarse en Nada. Lástima lo de los espejos.

Felices descompañías.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Si Si Mi Sol

Pago las horas tejiéndome el yoquesé en la vagina, lo lamento desde el vientre. Lamento que las horas pasen como leche bajo mis pies y la cacería repetitiva de las ensoñaciones. Morir peleando, eso es, inclinada sobre el fregaplatos cuando es noche de concierto. Caber con sorpresa entre la ropa sucia y la pared, encontrar al dios en el quita esmalte que huele a nieve. Hay que pensar que si cruzas los brazos parece que no fuese el ser masturbándose mientras mira las mismas comiquitas de ayer. Morir como flor de papel tapiz, morir con los labios rotos, el plagio de la semilla en el beso del traficante, bogar porque el sufijo -nza se escriba siempre con letras blancas. Si fuese menos cosa de muerto o de piedra entonces cogería con más ganas, con el dejo de humanidad requerido. Pero entonces se yerguen los espejos en lo que tendría que ser una pared; en los espejos va escrita la clave normal de las hojas que verdean alegremente: sí, sí mi sol, lo que sea menos quedar sola en melodías. Llevo demasiado tiempo sin azularme, me pongo a lamer el frío de las paredes. Me convertiré en esposa corriente de trajecillo ajustado, haré como que no escucho y se la chuparé a unos cuantos a cambio de algo de amor barato en la nuca. Moriré peleando por un poco más de vida porque para el horror no hay solución, sólo consuelo.
Dd.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Consuelo - Nos talgia el mito

Esa noche la Luna parecía brillar con más fuerza que antes, ya no se escondía.
Era el borde del agua y a esos momentos se los llamaba luz, el agua era de plata y los momentos la acariciaban, los momentos que eran como de luz derretida. Muy cerca, susurrando, Psique se guardaba de ser discreta, parecía que todos los ojos, que todos los alientos eran para ella, para sus manos ajadas que ya no podían sentir. Más tarde ella debía continuar con su tarea, porque ella había sido mala, había visto, tenía la luz y eso le había supuesto ese castigo. Pero ya no importaba.
Psique hablaba con el agua, muy rápido, pidiendo misericordia a Dioses que sabía que le eran indiferentes, pero ya no importaba. El agua y sus momentos parecían también indiferentes a los dioses mientras lavaban con ternura la sangre de sus llagas. La sangre fluía... Llorando, Psique formuló un último deseo: que nunca hubiese tenido que llevar en sus adentros esa cosa, ese resto de Él que le traía recuerdos angustiosos. Pidió que no doliera más, pidió que ya no hubiese más nada para ella.
La Luna estaba desnuda y tenía pena, por eso se escondía entre las nubes. Con sus susurros, mientras se hundía en los momentos y la luz le acariciaba el rostro, la sangre pareció dejar de sonar y hacerse tiempo. Pan la miraba divertido desde el otro lado de la ciénaga estrecha, observaba su desnudez, tan semejante a la de aquella a quien gritaba obscenidades alegremente: Selene, tus rayos, me queman, Selene, arrópame, maldita, te amo.
-Estás desnuda.- dijo el dios y Psique se irguió para coger el manto azul que estaba desparramado en la tierra; se sentía terriblemente avergonzada, ella creía que estaba sola. - Eres tonta Psique- siguió, encaramandose en un pedrusco cercano a la orilla -parece que fueras fruta pelada y vas y te ahogas en la plata, te pones a llorar donde ya hay agua-. Psique no sabía hablar con él, sus pies no eran pies sino patas y todo él emanaba una especie de maldad. O eso era lo que le parecía a ella, aterrida de frío.
- Psique, ¿te cuento algo? - seguía - Los dioses están ciegos y sordos a tí, eres una suciedad especialmente olorosa aunque pequeña en las uñas de sus olímpicos pies. Pan reía por lo bajo mientras se acercaba encorvado y feo hacia los momentos. -Es ahora cuando podemos jugar, mortal, es ahora cuando puedes lavarte, ¡Ve y corre asna estúpida! Los dioses envidian a los mortales porque sus momentos son más preciosos, porque cada uno puede ser el último y el placer es más hondo, más delicioso-. Ahora la Luna había salido, su brillo parecía menos, como si estuviese sonriendo. Pan alzó la vista, sonrió y dió varios saltitos como celebrando la luz tenue. -Agárrate fuerte a esos momentos Psique, esa plata y yo vamos juntos, - dijo entorvando la sonrisa - pero tu sino es menos tortuoso; ya he visto como te miran y me he reído mucho, muchísimo. Ten- . De pronto Psique sintió un dolor en sus palmas y en su espalda, luego de su vientre apenas abultado nació un cosquilleo. Pánico. - Eso es todo lo que necesitas-. Pan se alejó tarareando.
Psique se vió a sí misma en la plata, más bien en el agua, y se recostó contra uno de los naranjos. Una flor rozó el dorso de su mano izquierda antes de tocar la tierra húmeda; era como si nunca se hubiese sentido a sí misma, como si el dolor amainara por un segundo y ella pudiera volver a mirar a Eros. Suspiró y se durmió casi sin notarlo. Arriba Selene se había vuelto a esconder.