sábado 6 de marzo de 2010

Una nutria

Mi nariz es el fidedigno espacio
de la depravación, de la prohibición cotidiana

:

No te separes.
Dice: en la línea, camina por
las calles como los niños, sin pisar la norma.

¿Cómo descubrir o descubrir o desescribir
(Dios mío) desesperar los niños,
las palomas, las burbujas de jabón
sobre la piel morena de la madre.

Mi madre está prohibida
y tiene
en las manos
sólo sus manos.

2 comentarios:

Celeste dijo...

Me des/espera ese signo de interrogación abierto y nunca cerrado. Sin embargo, el sabor de in/finito que otorga se hace dolorosamente exquisito y qué exquisito resulta ese dolor... sobre todo el de la belleza.

Palabras tontas, quizás vacías, pero palabras, las mías.

No está fácil andar dibujando el mundo sin salirse de la raya ¡El mundo!

Beso celeste (bajito)

DT dijo...

Hace unas semanas o da lo mismo, apareciste en uno de mis sueños.
Estaba yo en mi ciudad natal emocionada por la idea de que Langsuir, Bilis y tú iban a venir a visitarme. Sucede que llegaron y de repente nos encontré en una caja de cartón flotando en el mar porque en tierra había una guerra. Tu rostro era oscuro, los de ellas se veían con claridad. Luego aparecimos en una central de autobuses urbanos donde estaban mis ex compañeros de la universidad, los cuales me invitaron a una fiesta. Fuimos todas a la dizque fiesta, yo bebía y escuchaba las conversaciones mientras que ustedes tres estaban sentadas cerca de unos matorrales; comencé a sentirme incómoda porque quería estar con ustedes pero a la vez como que deseaba emborracharme, pero finalmente decidí que nos llevaran a mi casa para estar nosotras solas. Para mi desgracia, me pidieron que manejara el coche, pero nunca he conducido porque me desespera, así que le pedí a un tipo que nos llevara a mi casa, y lo siguiente fue que todos los pasajeros se convirtieron en cuyos además del conductor. Sabía que no era correcto que un cuyo condujera el auto pero como sentía que para mis miembros era imposible esa tarea, dejé que lo hiciera, así que subimos todas al auto (ustedes tb. eran cuyos a excepción de mí). Cuando íbamos en camino, vi que los soldados estaban revisando los coches, lo que me preocupó porque podían detenernos ya que un cuyo no debería manejar, pero nos pasaron de largo. De repente aparecí en una biblioteca muy grande. Todo se veía color sepia y había libros muy viejos y en distintos idiomas. Esta biblioteca era tu casa. Llegué a ver un mapa mundial colgado en una pared. Lo que me conmueve mucho es que me enseñaste un libro donde leí la frase "la noche es para evolucionar" y por debajo de ella, había más cosas escritas que no comprendí porque estaban escritas en un idioma que nunca he visto pero que sé que estaban relacionadas con esa frase.
Desperté y de buen humor. Y eso es todo.